UNOS DIAS EN EL NORTE DONDE LA HUMEDAD CALA HASTA EL ALMA
Te llamaré Marisol. Un nombre imaginario ó quizá no tanto. Seguramente asi me será más facil escribir.
Tres dias en el norte de, tres dias rodeados de montañas, pastos verdes, lluvia, humedad y caballos. Un viaje en el que las nubes cubrieron algo más que el cielo. Solo una mañana el Sol se dejó vér, llenando con sus rayos todos los rincones de los bosques.
Cuando llegamos, iniciamos nuestra pequeña escapada visitando una mina, hoy remodelada para que la gente conozcamos como son por dentro, pero más , para que el trabajo no falte cuando ya no són útiles. Cuantos oficios de antaño han pasado de tener una utilidád práctica para ser sin más un atractivo turistico, para mantener los ingresos de la comarca. Esto siempre me ha llamado la atención, cuanto está cambiando todo en tan poco tiempo.
Pero no es esto lo que te queria contar, Marisol. Yo habia planeado al detalle esta escapada para que fuera relajante, tranquila, de ese tipo en la que no tienes que mirar el relog y la calma lo inunda todo. El lugar elegido respondia a la perfección a esto, un pueblo en mitad de las montañas donde ni siquiera habia señal para los móviles. Una escapada de reencuentro, sin nada especial, pero con una carga de mirar hacia atrás en busca de algo ya perdido.
Comenzó bién. La lluvia nos encerró en el pequeño hotel de pocas habitaciones donde los únicos habitantes eramos nosotros y algunas parejas jovenes más. Una copa en nuestra habitación, charla de amigos, música suave del portatil. Todo parecia que seria perfecto.
Pero nada cambia de la noche a la mañana y los fantasmas se arrastran debajo de nuestras sombras. Ni siquiera un lugar nuevo, apartado y recóndito pudo acabar con ellos. Debo ser un poco ingenuo, la verdad es que esto ya sucedió demasiadas veces antes, aunque nunca pierdo la esperanza.
Lo malo es que este sentimiento, como todos, acaba resquebrajandose. Pensaba, Marisol, que, además, otros sentimientos nuevos están aflorando y no precisamente traen buenos vientos. Más que sentimientos, deberia decir que son ideas que de repente surgen de mi interior y que hasta ahora pensaba que eran mias. Estos dias me dí cuenta que esto no es así. Estos sentimientos-ideas provienen de la influencia ajena, que con pocas palabras ó gestos, hacen que crezcan en mi interior. La convivencia es un mundo donde demasiadas veces se combinan cosas de uno hacia otro. Hace que cambien nuestra forma de ver la vida, de ser , de actuar. Estos dias me han servido para darme cuenta de que esto está sucediendo de forma negativa en mí; no me gusta. Y dentro de mi y sin darme cuenta han aflorado actitudes, sentimientos que nunca habia tenido y que , de alguna manera, me asustaban. Ahora sé por qué. Debo intentar que no suceda, porque de lo contrario y si nada lo remedia, si nadie cambia un poquito nada más, no queda más que un camino de salida. El problema entonces radica en salir ó no salir.
Una decisión a madurar, despacio, muy despacio.
Cuando alguien me pide un gintonic para relajarse, en un lugar como este, veo que poco puedo hacer con mis palabras, miradas ó caricias.
Seguiré intentándolo un tiempo más ; lo que no sé es cuanto más. Mi sonrisa se quedó redeada de caballos, no ha vuelto conmigo. Tiraré de mi cuerda mágica, hasta que se pose de nuevo en mis labios. Pero de alguna manera, la tormenta no ha terminado, quizá no haya hecho mas que comenzár.

Andrea dijo
No dejes escapar aquello que quieres sin luchar.El amor es como las olas del mar;viene y va...pero siempre está.
2 Noviembre 2005 | 09:19 AM