“¡¡¡Donde está mi nueva barra de labios,¿la has cojido tú?!!!
Un bolso lleno de cosas. Una mano nerviosa dentro buscando, revolviendo entre ellas.
“La compré ayer y yá ha desaparecido”
“¡¡¡No cierres, deja que busque,tú vete yendo!!!”
Un grito de enojo, el pintalabios se esconde.
Vuelta al bolso en el asiento del coche, otra vez todo para dentro.
No está debajo de los asientos, ¿en el maletero, quizá?
“¿Dónde estará?”,....
La magia de ese dia habia desaparecido. Un dia sin gritos, como me habia propuesto, pero el Pintalabios Errante lo estropeó.
Ya decia yo, era raro que sucediera, pero es que solo faltaba una disculpa y esta se disfrazó en ese Pintalabios.

Lo gracioso de todo es que apareció después, entre unos papeles que habia dejado en casa. Ya no era un Pintalacios Errante, solo una barra de labios dejada en un sitio equivocado.

Esto me hace perder la esperanza un poco más, solo es un ejemplo para confirmar que mi falta de fé en el cambio es cierto. Si una tonteria de este estilo es capaz de sacarla de sus casillas, ¿qué puedo esperar?