Hablé con ese Perro, con miradas y gestos. Mientras observaba sus ojos, pensaba que deberiamos ladrar más y morder menos, pero ladrar bajito, casi a lametones, compartiendo esos ruidillos que cada cual tenemos sin que lleguen a molestar.
Mientras le miraba, recordé todo lo que tenia en mente, el salir de su mundo, el descompartir lo andado, el marchar fuera del circulo. Y en el lenguaje universal, el perro comprendió y se acercó. Puso su lomo a mi lado para que le acariciase, se tumbó de espaldas para mostrar su parte mas debil, y mostró su realidad.
Mientras pensaba todas mis verdades resumidas en poquitas ideas, las captó y de alguna manera , un pacto nació.
Bien, sé que piensa y quiere el perro. Perro sabe que pienso y quiero yo. Entonces solo hace falta una cosa, que seamos capaces de mantener la palabra.
Creo que por fín he aprendido la mirada de Perro.Si,si, el truco está en mirarle mientras pienso en lo que siento, él lo capta y quzá lo asimile. Creo que debo pensar más delante de él, en todo, sin más, que me sepa a mi , qué es lo que quiero ,cual es mi todo; prefiero que asi sea y no ocultarle nada, no disfrazar nada. De esa forma sabrá cuando y porque puede llegar a mi.
La amistad entre Perro y yo puede ser fructiera, y mucho. Solo tenemos que respetar y compartir. Pero pensando lo que sentimos para que cada cual sepa por donde anda. Sé que, por mucho que gruña, ese Perro me quiere, me ha elegido como dueño. Solo que los perros lo hacen diferente a mi. Tengo que conseguir que Perro quiera venir conmigo de viaje, que no le moleste ir en el asiento de atrás, que prefiera conocer todo lo que hay en mi a ignorarlo, para no sufrir, porque , en el fondo, quiero compartirselo todo. Él tiene sus costumbres, yo las mias. Ambas pueden convivir, siempre que no le dé por ladrar de madrugada y siempre que yo no le quiera hacer pasear sobre terreno nevado.
Sí, creo que podemos llegar a compartir sin problema el mismo espacio, aprender a saber como funciona esa especie diferente, respetarlo y de alguna manera unirlo, para que el camino sea facil de andar y cada mente enriquezca la otra.
Seguiré pensando en su presencia lo que siento y tengo, podrá compartir lo que desee, y dejar que yo haga lo que él no quiera.......Creo que es posible.
En el fondo yo le he escogido y él a mi. Por algo será. Lo más facil es marchar. Pero siempre me han gustado los retos, pueden llegar a ser increiblemente enriquecedores. Asi que me quedaré, cambiaré solo la forma de actuar, pensar más en su presencia para que pueda verlo y mirar más a sus ojos para vér por donde vá. No callaré nada, lo sabrá todo, o casi......Luego es cuestión de ver si somos capaces de manternerlo vivo.